Español

Los acentos y variedades del español: crítica

13 diciembre, 2017

«El acento es el indicio más auténtico por el cual descubrimos la naturaleza de una persona, y es, asimismo, lo primero que a nosotros nos declara y define ante los demás».

Esto decía sobre el acento el académico Navarro Tomás en su discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua. Y ahora, ¿a qué viene esto? Bien, el otro día leí una noticia que decía que alguien había dicho lo siguiente:

«No me gusta mi acento, ojalá hablara castellano».

Esto lo decía una chica canaria, ni más ni menos.

¡Ay, con lo que me gusta a mí el canario!

Bueno, no voy a hacer crítica ni nada por el estilo, oye, para gustos, los colores, pero sí quiero decir algo sobre los acentos, los españoles, que son los que incumben en este asuntillo.

A mí me encantan todos. El acento de cada uno, como bien decía el señor arriba indicado, nos declara y nos define. Y eso es muy bonito y, además, hace a una lengua como el español más pletórica si cabe. Son distintas melodías, formas diferentes de pronunciar lo mismo, acordes que vuelven a contribuir a la riqueza del español.

Además de esto, junto con el acento encontramos las diferencias en el vocabulario, en la manera de decir las cosas. El español, nuestra lengua, tiene la capacidad de decir lo mismo de muchísimas formas diferentes.

Lo mismo escuchas un acho, que un tronco, que un majo, que un chiquillo, que un tete. Lo mismo te comes unas papas que unas patatas o usas el fiso de la misma forma que el celo o el celofán. Pero es que todas estas formas de decir lo mismo, no serían lo mismo, valga la redundancia, sin su acento correspondiente.

No es lo mismo que un madrileño pronuncie la palabra ‘chiquillo’, porque no, porque no tiene la misma gracia.

No es lo mismo que un gallego diga ‘tronco’, ‘macho’, que que lo diga yo.

No, no es lo mismo.

El acento de cada uno es parte fundamental de tu identidad. Forma parte de las raíces de la persona. Hay acentos de nacimiento y otros adquiridos, que se le pegan a uno por el contacto con los demás o por vivir en otro sitio, pero es igual, de la misma forma es parte de uno, una parte importante.

El castellano, sí, el de castilla, también es muy bonito, claro que sí, a mí me lo van a decir que me olvidé las raíces en Burgos y Valladolid… Pero vamos que… español hablamos todos y que nuestra lengua no sería lo que es sin sus dialectos, sin sus acentos y sin los idiomas con los que convive.

Que de ahí la riqueza, ¡hombre ya!

You Might Also Like