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El lenguaje de los documentales – Parte 2

27 abril, 2017

Oye, que a mí esto de los documentales me está empezando a preocupar.

Introducción al documental que vi anoche:

«La Gran Pradera, inmensa, implacable, impredecible, en éste océano de hierba no hay segundas oportunidades y sólo aquellos, lo bastante valientes para aceptar el reto, tendrán derecho a llamarla “hogar”».

Madre mía… qué de adjetivos y qué profundidad, qué fuerza… «océano de hierba», qué bonito. «Solo aquellos lo bastante valientes para aceptar el reto tendrán derecho a llamarla “hogar”». Qué duro oye, parece que está hablando del infierno. Bueno, pues aún así, y pensando en que me entraría el sueño, María lo ve.

«Duro, despiadado, interminable. Este paisaje imposible pone a prueba a todo el que lo pisa»

Qué miedo. A mí me angustia. Entre la voz y esos adjetivos… Oye, y que no se repite nunca… Qué repertorio el del español. Creo que en los documentales es en uno de los medios en el que mejor se plasma.

«En los límites de la pradera hay un lugar tan despiadado que solo los forajidos y los esqueletos los llaman “hogar”», ¡qué barbaridad! ¡qué lastimica de bichos!

Pues nada, que yo sigo ahí a ver qué sale, a ver qué hay en ese paraje tan despiadado… (música tenebrosa)

«Es la guarida de los ladrones de caballos y asaltantes de trenes. Badlands».

Claro, ya decía yo, si es que con ese nombre…

Oí, oí, oí: polluelos que se mueren y otra frasecita, esa si que es devastadora: «Aquí, la cruel indiferencia de la naturaleza es una realidad de la vida que ha grabado la resistencia en la esencia de la frontera, forjando el espíritu de nuestra nación».

Yo ya no quiero ver más. Y ahora me habla de «optimistas irreductibles».

Claro, ahora, cuando ya no me duerme ni una nana.

No sé yo si habrá parte 3.

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