Español

Despacito, suave suavecito, pasito a pasito… ♪♫

26 enero, 2017

¡Ay qué de diminutivos!

Ya sé por qué me gusta a mí tanto esta canción.

Mira que yo soy de las que rechaza una canción de inmediato cuando la ponen a las 7, a las 8, a las 9 y así sucesivamente hasta que me acuesto en la radio, pero con esta es diferente.

♫ Despacito

Vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico

hasta que las olas griten Ay Bendito

Para que mi sello se quede contigo

Pasito a pasito, suave suavecito

Nos vamos pegando, poquito a poquito… ♫

Los diminutivos, ¡ay lo que me gustan a mí!

Cuando he escuchado esta canción me ha venido a la cabeza una profesora de lengua que tuve hace ya mucho tiempo (mejor no digo cuánto). Esta señora me decía que mi lenguaje resultaba muy vulgar por usar diminutivos y aumentativos, que tenía que modularlo y ampliar mi vocabulario. Desde ese curso creo que me gustan más todavía.

Vamos a ver, si el español ofrece la posibilidad de usarlos, ¿por qué no lo voy a hacer? No sé, para eso están, ¿no? No digo que uno deba omitir los adjetivos de su lista de vocablos, pero que el incluir un diminutivo o un aumentativo de vez en cuando, no está nada mal. Es más, creo que la simple adición de un sufijo lleva consigo mucha carga de imaginación, sentimiento y muchas otras cosas tanto en la persona que lo añade como en la que procesa esa palabra.

Si yo escribo: «Él mismo construyó una casita en el bosque para que pudieran pasar juntos los fines de semana en un ambiente muy romántico», ¿por qué soy vulgar? A mí esa «casita» me inspira más ternura y amor que usando el sustantivo en bruto, es así, es lo que me transmite y por eso lo uso.

Si hay alguien que tiene mucha cabeza, ¿por qué tengo que decir que «tiene una cabeza enorme» o «una cabeza demasiado grande para su cuerpo»? No, hija, no, esa persona es «cabezona» y punto. Que sí, que será muy coloquial, muy vulgar, que seré muy bruta… Pero vamos, que es lo que es. Que yo cuando digo «cabezón», todo el mundo imagina una cabeza muy grande. Que gracias a ese tipo de sufijos los hablantes del español podemos transmitir con una palabra muchas cosas y que eso es una maravilla, oye.

Claro que, si estoy en una entrevista de trabajo o si viene a visitarme un cliente a mi oficina no voy a usar frases como: «hombre, pues si me ofrecierais un poquito más de dinerito…» o «está la cosita flojita». No. Cada día gallina, amarga la cocina, como dice mi abuela.

Así que bueno, yo seguiré así, añadiendo diminutivos o aumentativos de vez en cuando, que me transmiten buenas sensaciones.

Un abracito enorme a todos

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